
Si bien es sabido que la ciencia y las vertientes más cerebrales de la música electrónica llevan no menos de tres décadas reflejándose mutuamente como dos espejos puestos uno frente al otro, especialmente a raíz del nacimiento de sellos como Rephlex y Kompakt, la metáfora adquiere otra magnitud en la figura de Max Cooper, productor norirlandés que estudió bioinformática y que incluso llegó a desarrollar una carrera científica centrada el estudio de la evolución y la regulación genética. Escuchando discos como Emergence y On Being, obras donde el microtechno y el ambient paisajista conviven pero también chocan, uno puede localizar el punto exacto en el que se superponen ciencia y música. A sus espaldas quedan ya casi dos décadas de carrera en las que el plano sonoro se le ha quedado pequeño. Por eso, para comprender al completo la trayectoria de Cooper hay que referirse tanto a sus discos como a sus proyectos de arte digital y experiencias inmersivas. Dos facetas que se fundirán el próximo 8 de noviembre en Madrid en la presentación de Feeling is Structure, su nuevo álbum, otra muestra de groove electrónico artesanal. La Riviera acogerá un show audiovisual que un día antes también podrá disfrutarse dentro del marco del MIRA Festival 2026. DOMINGO 8 DE NOVIEMBRE - MADRID (LA RIVIERA)