
Prácticamente me crié en esta sala. También estuve exiliado allí. Hice algunos de mis mejores amigos mientras subía y bajaba por las escaleras que dan al escenario... también allí perdí alguna cosa. Es un sitio santo para mí, y por casualidades de la vida llevo unos años sin subirme a su escenario. Este 9 de octubre le pondremos remedio, mientras palademaos el vino dulce del otoño. Nos vemos allí queridísimos compinches.