
¿Te imaginas un lugar donde los galgos pasean entre establos, las gárgolas cobran vida y los castillos derruidos se llenan de flores? Pues algo así suena Bosco Herrero. De origen francés y vasco, y con apenas veinte años, se ha convertido en una de las voces más singulares de la música alternativa de nuestro país a base de baladas melancólicas, pianos suaves y una sensibilidad que encuentra referencias en Frank Ocean. Entre la nostalgia y el desamor, sus canciones construyen paisajes nevados y primaverales poblados por floristerías, galgos y criaturas imposibles. Un universo que también traslada a sus portadas y lienzos y que, en directo, se convierte en un concierto cercano, delicado y lleno de detalles.